Tarragona, en la Costa Dorada catalana, fue declarada Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO en el año 2000.
Se trata de una ciudad de origen romano (Tarraco su nombre en latín, cuando
era la capital de la península ibérica).

Se pueden admirar restos y huellas de sus orígenes romanos por toda la ciudad,
desde el famosísimo anfiteatro romano, costruido en el siglo II, casi a orillas del mar,
hasta el circo romano del siglo I, muy especial porque fue construido, a diferencia de
la mayoría de los edificios de este tipo, en el centro de la ciudad, por lo que su
arquitectura tiene características únicas. También de época romana es el Pretorio,
una torre que se convirtió con el tiempo en el palacio de los reyes (siglo XVI) y
después en prisión.

El perímetro urbano de Tarragona estaba delimitado en época romana por una gran
muralla de unos 3500 metros, cuyos restos ahora delimitan parte del casco antiguo.
Tiene la particularidad de ser la muralla romana más antigua conservada fuera de Italia.
Para los amantes de la antigüedad, es muy recomendable seguir el paseo arqueológico
tarraconense, que permite descubrir todas las maravillas romanas que aún se conservan
en toda la ciudad, sin olvidar por supuesto una parada en el balcón del Mediterráneo,
un mirador que se levanta unos 40 metros sobre el nivel del mar y desde el que se
puede disfrutar de unas maravillosas vistas del puerto de Tarragona, de la playa
del Miracle y del anfiteatro. Aquí, siguiendo la tradición, hay que "tocar ferro",
es decir tocar el hierro de la barandilla, que según la leyenda trae suerte a todo
el que la toca.

Si por un lado la arqueología es uno de los aspectos más importantes de la oferta
cultural de Tarragona, por otro lado la ciudad ofrece una estupendas playas de
arena: una en la ciudad, justo por debajo del balcón del Mediterráneo, la playa
del Miracle, a la que se puede ir andando desde cualquier punto de la ciudad,
y otras poco lejos de Tarragona, como la playa de la Arrabassada o la playa Llarga.

En la gastronomía tarraconense priman los productos típicos de
una ciudad costera mediterránea: pescados y mariscos, cocinados solos o en
paellas y fideuás, y los productos del que se conoce como el Camp de Tarragona,
avellanas, aceite y hortalizas principalmente. Los vinos de la
Denominación de Origen Tarragona son especialmente indicados para acompañar los postres.

Tarragona es una ciudad tranquila y relajante, ideal para pasearse por las calles
del casco antiguo, rodeados de historia, para gozar de unas playas muy bien
ciudadas y para disfrutar, como no, de todos los deportes náuticos, desde la
vela o el surf, a las inmersiones (para éstas últimas son famosas las excursiones
para ver el pecio sumergido en las aguas del puerto de Tarragona).









Fotos: M&H
Textos: M&H
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